Hotel Le Vieux Logis 3*
Servicios principales
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Wi-Fi gratis
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Parking gratuito
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Entrada/Salida exprés
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Spa y relajación
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Comida/Bebida
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Salas de reuniones
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Agradable para niños
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Desayuno
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No se permiten mascotas
Ubicación
Con un baño de vapor turco y un jacuzzi, el Hotel Le Vieux Logis Yvoire, de 3 estrellas, está situado a unos 1 km de la Châtaignière, a poco más de 5 minutos a pie del Jardin de los Cinco Sentidos. Situado a unos cuantos pasos del Jardin des Cinq Sens, el hotel dispone de 11 habitaciones, así como de un restaurante.
Este hotel te deja en el mismísimo corazón de Yvoire, a unos 15 minutos en coche del Castillo de Nyon. Thonon-les-Bains está a 12 km del Le Vieux Logis, mientras que la Playa de Messery está a 3 km. Podrás visitar el lago Lago Lemán, a poco más de 5 minutos a pie de este lugar, y disfrutar de la naturaleza de Francia, disfrutando de momentos de paz y tranquilidad. Las opciones de turismo cultural incluyen el Manoir de Rovoree, que se encuentra a 1,1 km. La parada de autobús Stade, que ofrece un enlace directo a las atracciones y lugares principales de la ciudad, está cerca del hotel Le Vieux Logis Yvoire.
Las habitaciones disponen de minibar, así como de TV de pantalla plana con canales vía satélite para mayor comodidad de los huéspedes. Los cuartos de baño disponen de inodoro separado y ducha, además de comodidades como secadores de pelo y toallas.
Los huéspedes pueden comer en el restaurante Hotel Restaurant le Pre de la Cure justo al lado del hotel Le Vieux Logis.
Reseña de un crítico de hotel
Recientemente tuve el placer de hospedarme en Le Vieux Logis, un encantador hotel situado en el corazón de la ciudad medieval de Yvoire, que me dejó maravillado con su arquitectura típica y su impresionante jardín lleno de flores. El hotel ofrece unas habitaciones perfectamente equipadas que, aunque no pude disfrutar del balcón por la lluvia, eran verdaderos refugios de confort y modernidad. Lo mejor de mi experiencia fue sin duda la comida; el restaurante del hotel ofrece una deliciosa propuesta de cocina francesa tradicional, junto a exquisitas opciones de pescado fresco del cercano Lago de Ginebra. Después de un día explorando los encantos de la zona y disfrutando de actividades como el senderismo, era un placer volver a un ambiente tan cálido y acogedor, proporcionado por la familia Jacquier-Durand, que se preocupa por cada detalle de tu estancia. Sin duda, un lugar que recomiendo a los viajeros que buscan una escapada con personalidad y sabor.